M E L A N C O L Í A . El tiempo y espacio del cual arranco. Sentimiento que determina y me posiciona. Como lugar a evitar regresar. Por lo que, en realidad, mi respuesta me sitúa en las antípodas de mis deseos.
[recomendado para una mejor experiencia]
Con la M E L A N C O L Í A como pretexto, comienzo a generar la idea de un pasaje que transita del dolor a la belleza. Que va y regresa.
La luz como elemento determinante, como inagotable fuente de E S P E R A N Z A y también de inspiración. Luz a la que aferrarse. Como una mano que asir para sobrevivir a las tinieblas de la tempestad. Una mano también para soltar. Dejarse ir tras la tormenta. Cuando la calma irradia belleza.
El mar agitado como territorio. Para un paisaje sonoro marino, cuyas aguas son azul petróleo y el cielo gris marengo, tirando a negro. Una estampa bella y terrible, sublime, que los gallegos bien conocemos.
Las gaviotas funcionan como obstáculo, impidiendo acceder a la escucha en una primera capa. El sonido que emiten, lejos de los bellos trinos de otras aves, son mugidos sordos, de intensidades amenazantes. Así, sus gritos sirven para eregirles en símbolo de dolor, del sufrimiento. Su letanía estridente se deforma y muta hasta que, poc a poc, se desvanece.
Permitiéndonos así viajar de la M E L A N C O L Í A a la luz. Navegar desde la oscuridad a la calma. Soñar, imaginar, la tormenta más bella.
Ode to Hope_ [2025]
[VÍDEO_]
Ode to Hope, 2025